Calle Soriano

Cinco poemas de Roberto Bolaño

Posted in Sem categoria by iurimuller on 5 de maio de 2014

(em tradução livre)

1.

Dentro de mil anos não ficará nada
do que foi escrito neste século.
Serão lidas frases soltas, impressões
de mulheres perdidas,
fragmentos de crianças imóveis,
teus olhos lentos e verdes
simplesmente não existirão.
Será como a Antologia Grega,
ainda mais distante,
como uma praia no inverno,
para outro assombro e outra indiferença.

2. As perucas de Barcelona

Só quero escrever sobre as mulheres
das pensões do Distrito 5°
de uma maneira real e amável e honesta
para que quando minha mãe me leia
diga assim é a realidade
e eu possa rir enfim
e abrir as janelas
e deixar entrar as perucas
as cores.

3. Poeta chinês em Barcelona

Um poeta chinês pensa ao redor
de uma palavra sem chegar a tocá-la
sem chegar a olhá-la, sem
chegar a representá-la.
Atrás do poeta há montanhas
amarelas e secas varridas pelo
vento,
chuvas ocasionais,
restaurantes baratos,
nuvens brancas que se fragmentam.

4. Teu coração distante

Não me sinto seguro
Em nenhuma parte.
A aventura não termina.
Teus olhos briham em todos os lugares.
Não me sinto seguro
Nas palavras
Nem no dinheiro
Nem nos espelhos.
A aventura não termina jamais
E teus olhos me buscam.

5.

Agora passeias sozinho pelo porto
de Barcelona.
Fumas um cigarro negro e por
um momento achas que seria bom
que chovesse.
Dinheiro não te concedem os deuses
mas sim caprichos estranhos:
Olha para cima:
está chovendo.

Prólogo de Galeano para um livro de Gelman

Posted in Literatura by iurimuller on 11 de novembro de 2013

“¿Quién se contempla en esos ojos? La mujer que brilla como el sol mientras la noche golpea la ventana y el hachero que gastó su vida volteando árboles y no encuentra, al final, cuatro tablas para el cajón. Rostros del mundo, pobres del mundo, soles: esos ojos devuelven los resplandores de unas piernas azules, mujer de la que bajan otras mujeres, y los garabatos de luz de las lámparas de carburo de los mineros de los socavones. Esos ojos, ¿qué ven? La bella caparazón del sanatorio, las manchas del techo de yeso sobre los amantes y la incierta luz de la madrugada, casi mundo ya, donde los amantes deshacen el amor. ¿Por qué no se cierran esos ojos? Jadean las bestias en la oscuridad. Botas que pisan y pesan. Mientras el poeta yace entre sábanas de fierro, sus ojos tocan la cara del hijo perdido, fulgor en la noche de los verdugos, y la cara de Paco, desenvainada como espada o fe, y otras caras de los compañeros caídos que descansan en guerra, plantitas que volarán yendo y viniendo.

Esa nariz, ¿que respira? Los aromas de las maravillas desoladas bajo el sol, la leche de los pechos de mujer, el resinoso humo de las hogueras, los calores que suben a la cara de los astros. La podredumbre del aire es el precio de la pureza del aire. Vuela muy alto quien bien conoce la asfixia del último círculo de los infiernos.

Porque el poeta es capaz de escuchar, puede decir. Las orejas reciben el silencio del pajarito que no canta y el árbol que no crece y el galope de los caballos de la revolución. El gallo cantor y otros cantares. El vuelo del pueblo y otros volares. Por esos oídos entran los oleajes de tristeza que arrasan la ciudad de Buenos Aires, perros célebres vientos, melodías que no imitan al tango porque lo contienen, furores del propio corazón: el poeta escucha las sirenas policiales que cortan la noche, los pasos que los buscan y las voces del niño que pide una moneda y un perro verde y música de reloj.

La boca dispara la belleza incesante. El poeta nos ofrece su comarca y su gente. El es, para mi gusto y el de muchos, uno de los mejores poetas actuales de la lengua castellana. Poco se ha difundido en España, porque en el boom no estaban todos los que eran ni eran todos los que estaban, porque la poesía es un género maldito y porque no conozco a nadie tan ajeno a la auto-progaganda y al afán de prestigio. En la Argentina, su país, está prohibido. Los oprimidos suelen equivocarse de enemigo; los opresores, no. El poeta no vive de espaldas. Dice palabras puras, pero no inocentes.

Esta boca canta y hace cantar. Habla de combates y dignidades; ofrece certidumbres que parten de la duda y libertades que vienen de la cárcel. Desde el exacto centro de la muerte, celebra la vida. Los versos nacen del encuentro entre una piedra y un fulgor de otoño. No cree el poeta que alcanzará por sus versos el perdón ni la gracia. Pero los torturan y nacen, los sentencian y nacen, los fusilan y nacen. No hay explicación que los merezca”.

*Escrito por Eduardo Galeano em 1980, este texto abre os livros Relaciones e Hechos, do poeta argentino Juan Gelman.